Banchan: El Secreto Mejor Guardado (y Más Saludable) de la Mesa Coreana No Son los Platos Principales
Os voy a confesar algo. En mis primeros viajes a Corea, cometí el error típico: me centraba en el bulgogi, el bibimbap, el jjajangmyeon. Pensaba que esos eran los protagonistas. Hasta que, sentada en una mesa en un restaurante familiar de Jeonju, rodeada de diez platitos pequeños de colores y texturas imposibles, una abuela coreana me corrigió con una sonrisa y un gesto. Señaló toda la mesa y dijo: “Aquí. La comida está aquí”. Y tenía razón. El alma de una comida coreana no reside en un solo plato, sino en la sinfonía de los banchan.
El banchan es mucho más que una “guarnición” al estilo occidental. Es una filosofía de mesa, un ejercicio de equilibrio, salud y comunidad. Son esos pequeños platillos que llegan, a veces sin pedirlos, y que se comparten entre todos. Y es, sin duda, uno de los aspectos más aplicables y maravillosos del estilo de vida coreano que podemos traernos a casa. No requiere ingredientes imposibles, ni horas en la cocina. Requiere un cambio de mentalidad: pasar de un plato único y central, a una mesa diversa, colorida y llena de sabores que se complementan.
Hoy, siendo vuestra “amiga mayor” en esto, os voy a guiar para que entendáis el banchan no como una curiosidad exótica, sino como una herramienta práctica para comer de forma más variada, saludable y divertida. Porque, creedme, una vez que incorporas este ritual, las cenas monótonas desaparecen.
¿Por Qué los Banchan Son una Revolución (Silenciosa) en Tu Cocina?
Imaginaos la escena: llegáis cansados a casa. En lugar de enfrentaros a la pregunta eterna de “¿qué cocino hoy?”, abrís la nevera y tenéis tres o cuatro tarritos con banchan preparados. Unos espinacas salteadas con sésamo, unos rabanitos encurtidos, un poco de patata brava coreana (gamja jorim). En cinco minutos, con un bol de arroz y quizás un huevo frito, tenéis una comida completa, equilibrada y llena de sabor. Esa es la magia práctica del banchan: son tu red de seguridad culinaria.
Desde una perspectiva de salud, es un juego de suma no-cero. Al tener muchos platillos pequeños, automáticamente reduces la porción del plato principal (normalmente más calórico) y aumentas la ingesta de vegetales, fermentados y proteínas vegetales de manera natural. Es el “meal prep” más inteligente y sabroso que conocéis. Y para el viajero inteligente, entender el banchan es la llave para no sentirse abrumado en un restaurante coreano. No os los comáis todos de golpe; se van probando y combinando con cada bocado de arroz.
Los 5 Banchan Básicos Que Deberías Dominar (y Cómo Adaptarlos en España)
No hace falta hacer doce banchan cada día. La clave está en preparar dos o tres en un momento de la semana y que os duren varios días. Estos cinco son vuestro kit de inicio. Os doy la versión auténtica y el “truco de la amiga mayor” para hacerlo fácil en vuestro supermercado.
1. Kimchi (El Rey Innegable):
No podía faltar. Sí, podéis comprarlo, pero hacer una versión sencilla (kimchi de col china o incluso de pepino, que fermenta en un día) es una experiencia. El olor ácido-picante que impregna la cocina es pura Corea. Mi consejo realista: Si no os animáis a fermentar, comprad un kimchi de calidad en un supermercado asiático. Usadlo no solo como acompañamiento, sino para hacer arroz frito, sopas o incluso tortillas. Una cucharada revitaliza cualquier plato soso.
2. Namul (Vegetales Salteados o Hervidos con Sésamo):
Esta es la categoría más amplia y flexible. Espinacas (sigeumchi namul), brotes de soja (kongnamul), zanahoria, calabacín… La técnica es simple: blanquear o saltear ligeramente el vegetal, escurrirlo bien (¡esto es crucial para que no quede aguado!), y aliñar con salsa de soja, ajo picado, aceite de sésamo y semillas de sésamo tostadas. El detalle sensorial: el crujido de las semillas de sésamo contra la tersura de las espinacas es una textura que os enganchará.
3. Japchae (Fideos de Batata Salteados):
Este a menudo es también plato principal, pero en porciones pequeñas es un banchan espectacular. Los fideos de batata (dangmyeon) tienen una textura masticable y translúcida única. Se saltean con verduras en tiras y un aliño a base de soja y azúcar. Mi advertencia: son más calóricos que otros banchan de verdura, así que servid porciones pequeñas. Los encontráis fácilmente en tiendas asiáticas.
4. Gamja Jorim (Patatas Baby Braseadas):
Este fue mi “banchan de consuelo” en días fríos de Seúl. Patatas baby cocinadas a fuego lento en un caldo de soja, mirin y azúcar, hasta que quedan tiernas y glaseadas. Es el banchan que conquista a los más escépticos. Adaptación española: si no tenéis mirin, usad un poco de vino blanco dulce o incluso omitidlo. El resultado sigue siendo delicioso y reconfortante.
5. Oi Muchim (Pepino Picante):
El refresco necesario. Pepino en rodillas finas aliñado con gochugaru (polvo de chile coreano), vinagre, un poco de azúcar, ajo y cebolleta. Es crujiente, picante, ácido y dulce a la vez. Perfecto para cortar sabores grasos. Sustituto inteligente: si no tenéis gochugaru, podéis usar una pasta de chile suave (como sriracha) diluida con un poco de vinagre, aunque el sabor será ligeramente distinto.
Tu Primera Mesa de Banchan: Una Guía de Combinaciones Sin Estrés
Para no volveros locos, pensad en equilibrio de sabores, colores y texturas. Aquí tenéis una tabla que os sirve como hoja de ruta para montar vuestra primera mesa coreana en casa. No hace falta todo, elegid 3 o 4.
| Objetivo de la Comida | Banchan Recomendados (Elige 3-4) | Por Qué Funciona |
|---|---|---|
| Cena Ligera y Saludable | Espinacas Namul, Pepino Oi Muchim, Rabanitos Encurtidos (Danmuji), Brotes de Soja Kongnamul | Maximiza vegetales, texturas crujientes y sabores frescos. Bajo en calorías pero muy saciante. |
| Comida Reconfortante (ej. con un estofado) | Gamja Jorim (patata), Kimchi, Japchae, Zanahoria Salteada | Los sabores dulces-salados y la textura masticable del japchae complementan platos de cocción lenta. |
| Para Impresionar (Sin Esclavizarte) | Kimchi Casero (o comprado de calidad), Japchae, Pescado Seco Salado (Myeolchi Bokkeum), Setas Salteadas | Combina lo fermentado, lo elaborado (japchae), lo salado-crujiente (pescadito) y lo umami (setas). Es una explosión de sabores complejos. |
| Preparación Express (Todo en 20 min) | Pepino Oi Muchim (se hace al momento), Espinacas Namul (cocinan en 3 min), Huevos Marinados (Mayak Gyeran) | Velocidad y sabor. Los huevos marinados en salsa de soja y mirin son un “cheat meal” delicioso y proteico. |
El Ritual del Banchan: Cómo Servirlo y Disfrutarlo Como un Local
La presentación y la actitud importan. No se trata de llenar cuencos enormes.
- Porciones Pequeñas: Cada banchan va en un platito o cuenco pequeño. La idea es que se termine en esa comida, o que se reponga. Esto fomenta la variedad sin desperdicio.
- Compartir es la Norma: Todos los platillos se ponen en el centro de la mesa y cada uno coge porciones pequeñas con sus propios palillos (aunque para servir, lo ideal es usar una cuchara o los extremos contrarios de los palillos).
- El Arroz es el Ancla: Cada bocado de banchan suele ir seguido de un bocado de arroz blanco. El arroz limpia el paladar y equilibra los sabores intensos.
- No Tengáis Miedo a las Repeticiones: En casa, un banchan puede durar 2-3 días en la nevera. El kimchi, semanas. Es la base de vuestra nevera.
Preguntas Frecuentes (Que Yo Misma Me Hice)
¿Necesito ingredientes coreanos sí o sí para hacer banchan?
No absolutamente. Podéis empezar con lo que tengáis. Para los namul, usad aceite de oliva en lugar de sésamo si no tenéis, y semillas de girasol tostadas. El kimchi podéis comprarlo ya hecho la primera vez. La salsa de soja común y el vinagre de manzana pueden ser sustitutos de emergencia. Eso sí, si os engancháis, una visita a una tienda asiática para comprar aceite y semillas de sésamo, gochugaru y pasta de soja (doenjang) cambiará vuestro juego por completo.
¿Se puede congelar el banchan?
Generalmente, no es lo ideal. Los vegetales namul pierden textura al descongelar, quedando blandos. Los encurtidos y fermentados como el kimchi no necesitan congelación. La mejor estrategia es la preparación semanal y guardar en la nevera en tarros herméticos. Los jorim (platos glaseados como la patata) aguantan un poco mejor, pero tampoco es su estado óptimo.
¿Es realmente más saludable?
Desde mi experiencia, sí, pero con matices. Te obliga a incorporar más vegetales de diferentes colores y, a menudo, fermentados (probióticos). El control de porciones es más natural. El “pero” está en la sal (salsa de soja) y el azúcar que se usa en algunos aliños. La clave, como en todo, es la moderación en la preparación. Podéis reducir un 25% la cantidad de soja que indica la receta y vuestro paladar se adaptará.
Empezad con un solo banchan esta semana. Unos rabanitos en vinagre, o unas espinacas con ajo y sésamo. Colocadlo en un platito bonito junto a vuestra cena habitual. Dejad que ese pequeño gesto os transporte, aunque sea por un momento, a un bullicioso restaurante de Insadong o a una mesa tranquila en una casa de Jeju. El banchan no es solo comida; es una invitación a ralentizar, a compartir y a disfrutar de la comida con todos los sentidos. Y eso, queridos amigos, es un regalo coreano que merece la pena desempacar en vuestra propia cocina.
Para profundizar en ingredientes, os recomiendo echar un vistazo a la web de Maangchi, la abuela coreana de internet, o a Korean Bapsang para recetas muy claras y tradicionales. Y si queréis ver el contexto cultural en acción, un documental como “Street Food: Asia” (el capítulo de Seúl) captura maravillosamente el espíritu de la comida callejera y sus pequeños acompañamientos.